Batalla de Churubusco

El 20 de agosto de 1847, es considerado en su momento el mejor ejército de México, la división de Norte estaba siendo derrotada en las lomas de Padierna, según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… la noticia de la derrota de las fuerzas mexicanas llegó al Convento de Churubusco a las siete de la mañana, a través de un silencio de los disparos .


Después de la derrota de Padierna, el Convento de Churubusco fue un punto en el cual se trató de detener el avance de los norteamericanos, el lugar estuvo al mando de los  generales Pedro María Anaya y Manuel Rincón, aproximadamente a las once de la mañana el general Anaya recibe la noticia de que las columnas de los norteamericanos avanzaban con dirección al convento; este lugar fue escogido para dar batalla a los invasores por tres factores: solides, fortaleza y su situación. El convento fue adaptado con premura para ser usado como un punto de contención, fue acondicionado con fosos llenos de agua, y a su alrededor se levantó un muro con adobes,  con el agobio del tiempo este muro no pudo ser terminado en su totalidad o edificado en algunas partes (Alcaraz, 1970: 252), la litografía que plasma un momento de la batalla muestra lo descrito anteriormente, la composición es dividida por un muro que atraviesa de manera horizontal a la escena, se puede apreciar que el parapeto del lado derecho tiene algunas irregularidades en la parte superior, estas irregularidades podrían ser parte de la destrucción por parte de la artillería norteamericana o la falta de acabado que se menciona en Apuntes para la historia de la guerra


Al amanecer del 20 de agosto, el convento de Churubusco carecía de piezas de artillería para sostener la defensa, antes de la llega de los norteamericanos el general Santa Anna en su retirada pasó al convento a dar la orden de que se ofreciera una defensa vigorosa, dejando a su paso cinco piezas que llevaba su ejército, es posible que la ausencia de cañones en la escena sea la representación de este momento en el cual la defensa del sitio quedaba en las manos de la infantería, esto posiblemente con la intensión de dar mayor  estoicismo a los defensores que repelieron a esa marabunta de soldados norteamericanos que se observa en la mitad inferior de la imagen.


En la litografía se aprecia como las fuerzas norteamericanas están a una corta distancia del parapeto del convento, al centro de la composición se puede observar cómo avanzan dos hileras de caballería, de lado derecho se aprecia el avance de un numeroso grupo de soldados, entre ellos es posible apreciar el pabellón norteamericano, el grupo parece avanzar con dirección al centro, al pie de muro a la derecha se observa un grupo de soldados norteamericanos que dirigen su fuego hacia arriba, a donde están los defensores. En la parte inferior en ambas esquinas se observa el binomio de vida y muerte,  vegetación y cuerpos inertes, a la derecha junto a los magueyes y nopales yacen los cuerpos de dos jinetes junto con sus respectivos caballos; un poco arriba de la vegetación del extremo izquierdo está entrando a escena un grupos de soldados estadounidenses que también parecen dirigirse al centro de escena, arriba de estos soldados se aprecian a tres jinetes posiblemente mexicanos, dos de ellos blanden unas ondas mientras el tercer jinete sale de la escena, probablemente por los disparos de los cuatro soldados que se encuentran a la izquierda del gran grupo de jinetes norteamericanos.


La escena parece mostrar los momentos finales de la batalla, por la cercanía de las tropas norteamericanas al convento, sin embargo existe la posibilidad de que no sea así; la cercanía de las fuerzas invasoras al convento puede ser explicado a través de las palabras de los autores de Apuntes para la historia de la guerra… cuando las tropas norteamericanas avanzaron sobre el convento de Churubusco creyeron que sería una empresa fácil, ya que su avance los llevó a acercarse bastante sin recibir un tiro. Sin embargo, los generales Anaya y Rincón habían dado la orden a sus subordinados de no abrir fuego aunque el blanco estuviera a tiro de fusil, esto con la idea de no errar el tiro y se desperdiciara munición y pólvora, esta estrategia dio resultado causando grandes bajas entre los invasores, quienes de momento se vieron intimidados y sorprendidos.


Cuando comenzaba el asalto a Churubusco hubo algo de confusión entre las filas del batallón Bravos a causa de las bajas sufridas por sus compañeros del batallón Independencia, “La mayor parte de este cuerpo [batallón Independencia] cubría con su pecho el flanco derecho de la posición, enteramente descubierto por la falta de parapeto…”, en la parte central de la imagen se observa el parapeto que rodea al convento y a la mitad se aprecia la falta de un pedazo de este muro, que es sustituido por un grupo de soldados, tan juntos uno de otro que parecen ser una parte del muro, no se puede descartar la posibilidad de que estos soldados mexicanos sean los hombres del batallón Independencia.


Al ser rechazada la división americana dirigida por el general Twiggs, a raíz de la táctica de los generales Anaya y Rincón, arribaron en auxilio de ésta, más divisiones, que ayudaron a arremeter nuevamente contra los defensores de Churubusco, las numerosas y renovadas tropas norteamericanas atacaron el convento por varias direcciones, las palabras anteriores explicarían una abundante presencia norteamericana en la parte inferior de la litografía, es posible que esos grupos de soldados sean las divisiones de apoyo para la del general Twiggs.


El final de la batalla aconteció luego de tres horas y media de combate. Es cierto que Churubusco habría caído, su derrota pudo haberse retrasado si los defensores hubiesen tenido más parque, aunque Santa Anna mandó parque a los defensores, éste no era del calibre que requería la mayoría de los soldados, a los únicos que les sirvió el parque fue a los soldados del batallón de San Patricio, no obstante varios soldados tomaron la iniciativa de suplir sus balas con piedras de un tamaño equivalente al que necesitaban, conforme el parque se agotaba iban cesando los disparos de los defensores, hasta que sólo hubo silencio, esta afonía fue interpretaba por los norteamericanos como un engaño más y detuvieron momentáneamente su avance; mientras en el convento los generales Anaya y Rincón daban la orden de que todos se replegaran al interior del convento y esperaran la llegada de los invasores, quienes al percatarse de que ya no habría resistencia dejaron de atacar,  cuando el general Twiggs hace acto de presencia saluda a sus contrapartes mexicanos. Momentos después la bandera de barras y estrellas ondeaba en el convento de Churubusco.


Al igual que en otras litografías de la serie, ésta omite los detalles de la derrota y los horrores de la guerra, la escena trata de engrandecer la resistencia de los defensores de Churubusco, mostrando su obstinación, las tropas norteamericanas son como olas que abaten contra en el convento que asemeja a una prominencia rocosa lista a quebrar con las olas que se le arrojen encima, de una manera estoica parece que la construcción no sucumbirá ante los ataques, negando el triste resultado que le aguarda. Se deja al margen la desolación y amargura que debieron de sentir los defensores al perder la batalla.