Batalla de Sacramento

La Batalla de Sacramento es el último intento por parte de los chihuahuenses de impedir el avance del ejército norteamericano al mando del Coronel Alexander William Doniphan hacia su capital, y ocurrió posteriormente de haber perdido la El Paso del Norte.

 

La defensa del estado de Chihuahua estuvo a cargo del General José Antonio Heredia y el gobernador, Ángel Trías Álvarez. La situación para estos dos personajes no podía ser más difícil, el General Heredia fue mal recibido como general, y al gobernador Trias sólo le quedaba esperar la buena acción del patriotismo de sus conciudadanos, ya que carecía de artillería, armamento, gente disciplinada y creces.

La elección del campo de batalla quedó en manos del general Heredia, quien eligió un punto en el camino de Chihuahua a Nuevo México, donde erigió algunas fortificaciones para enfrentar el avance enemigo, este lugar fue Sacramento. La noche del 27 de febrero de 1847 estaban reunidos en Sacramento alrededor de 2000 hombres bajo las órdenes del general Heredia, las tropas que ahí acampaban se encontraban bien armadas, provistas con víveres suficientes para una campaña de algunos meses de duración en el desierto, pagadas, abastecidas con suficiente parque y bien vestidas .

 

Aquella noche en el campamento imperaba una atmósfera optimista, por no decir de fiesta, se brindaba por la libertad del país, se pensaba en una futura campaña para ayudar a Nuevo México.

En la litografía se puede observar del lado izquierdo en tercer plano al fondo unas elevaciones del terreno,  del extremo contrario el terreno parece elevarse de manera discreta, dejando a la escena en lo que parece ser un valle, la descripción anterior adquiere mayor sentido cuando nos remitimos a las palabras de Apuntes para la historia de la guerra… “el campo de Sacramento se encontraba limitado al Este y al Oeste por dos cordilleras de montañas, distantes entre sí cerca de dos leguas y media”  los defensores mexicanos decidieron cerrar el paso de los invasores, obligándolos a chocar contra ellos.

 

En la litografía se puede observar del lado izquierdo en tercer plano al fondo unas elevaciones del terreno,  del extremo contrario el terreno parece elevarse de manera discreta, dejando a la escena en lo que parece ser un valle, la descripción anterior adquiere mayor sentido cuando nos remitimos a las palabras de Apuntes para la historia de la guerra… “el campo de Sacramento se encontraba limitado al Este y al Oeste por dos cordilleras de montañas, distantes entre sí cerca de dos leguas y media”  los defensores mexicanos decidieron cerrar el paso de los invasores, obligándolos a chocar contra ellos.

El choque de ambos ejércitos se dio el día 28 de febrero entre las dos y tres de la tarde, al arribar las tropas norteamericanas hicieron un alto para reconocer el terreno y emprender su ataque, que consistió en un engaño por parte de su caballería y artillería. Los norteamericanos movieron su caballería los costados, cubriendo a su artillería, la cual una vez que estuvo lista fue descubierta comenzando de inmediato el fuego sobre las tropas mexicanas, el efecto de la artillería norteamericana fue devastador, sembró el caos en las líneas mexicanas. Sobre las elevaciones que se encuentran en el fondo a la izquierda, se logra vislumbrar un jinete, seguido hacia la derecha de cuatro individuos, entrecubiertas por el humo de su propio disparo, se aprecian algunas piezas de artillería, es muy probable que este grupo de figuras sea la representación del movimiento hecho por los estadounidenses previamente descrito, esta idea se refuerza al estudiar más de cerca este grupo de artillería y analizar la dirección de sus disparos se puede apreciar que estos van dirigidos a la nube de humo que se levanta en el segundo plano.

En este segundo plano se puede apreciar del lado izquierdo unos arbustos, tras los cuales parece salir el ejecito norteamericano, podemos afirmar esto en base a la bandera que aparece un poco más a la derecha, aunado a esta bandera se encuentra el personaje sobre el caballo que se encuentra en dos patas y parece indicar la dirección del ataque del grueso de la tropa; este grupo de individuos se extiende hasta el lado derecho de la imagen y es dividido por una nube de humo provocada por las detonaciones de los cañones que están en el cerro a la izquierda y por las descargas de la infantería.

El grupo que se encuentra a la derecha de esta nube parece estar dirigiéndose hacia la derecha, las actitudes y poses de figuras sugiere un movimiento hacia esta dirección, en una retirada o huida, del lado derecho se encuentra una línea de árboles, de entre los cuales se distinguen dos palmeras; y debajo de esta línea de vegetación se presenta la prolongación de este repliegue tumultuario, en este grupo se logra distinguir una bandera y un poco más a la derecha se hace presente un jinete que pasa al lado de un grupo de soldados que yacen en el suelo, por la representación que se da del caballo se puede llegar a pensar que va a velocidad; esta escena tiene sentido cuando se lee “… la caballería perdió enteramente su formación, y dispersándose una gran parte de ella, envolvió en el desorden a la infantería, en cuyas fuerzas concurrían las mismas circunstancias.”  El texto anterior se refiere al momento posterior en cuando la artillería norteamericana comenzó a abrir fuego en contra de las tropas mexicanas, la mayoría de estas fue intimidada por los estragos que estaba causando la artillería enemiga, según el testimonio dejado en Apuntes para la historia… los jefes y oficiales militares trataron de formar una línea de batalla, sin embargo el caos los rebasó, en el momento más álgido del caos la tropa se dispersaba en todas direcciones, las piezas de artillería mexicana habían cambiado de posición, sin embargo esto fue un error, que trató de ser solucionado, volviendo los cañones a sus lugares originales, no obstante esto fue interpretado por algunos como una retirada de la artillería.

En el primer plano es posible observar a una veintena de jinetes que entran por la parte izquierda de la imagen, todos ellos visten un uniforme azul, con chacós sobre su cabeza y portan lanzas con las que cargan en contra de la infantería y artillería norteamericana, en el centro de la escena hay un lancero que monta un caballo en tonalidades blancas-grisáceas que está a punto de estocar a un soldado que parece hacer un último intento de huir ante el inminente ataque, a las espaldas de este jinete se observa a uno de sus compañeros que ha caído al suelo; un poco arriba de la altura de la cabeza del jinete del centro, se aprecia a un lancero que está inclinándose hacia atrás, posiblemente como resultado de los disparos de los dos soldados que se encuentran enfrente de él; delante de este par de soldados a la derecha hay dos jinetes que parecen llevar la punta de lanza del ataque, uno de ellos blande un sable y se bate en una lucha contra un soldado que se encuentra apoyado sobre una de las ruedas del cañón, a la derecha se observa al otro jinete que está estocando con su lanza a un soldado. Este último cañón va a ser disparado por un artillero que parece acercar algo de fuego al oído del cañón y hacer fuego sobre los lanceros, como se puede ver en el extremo derecho, en donde se observa un cañón que acaba de ser disparado, delante de él hay una gran nube, que envuelve a unos jinetes que parecen ser derribados por el disparo. Por debajo del nivel de las patas de los caballos se encuentran soldados que van a ser atacados, heridos, agonizantes y muertos.

 

En la confusión de la batalla el general García Conde se había quedado en la retaguardia de las fortificaciones, mientras tanto el gobernador Trias junto con sus ayudantes y algunos soldados se hallaban resguardados en el reducto más cercano al cerro, mientras resistían el ataque de la caballería al mando del coronel Oinz, quien cargó con “audacia” contra el reducto, y casi al pie del parapeto le dan muerte, atravesado por las balas; sus soldados al verlo caer, detienen el ataque y deciden huir, en su huida se envuelven algunos artilleros que iban en la retaguardia, dejando en abandono  los cañones. Trias con varios oficiales y parte de la caballería emprende una carga para apoderarse de ellas [se refiere a las piezas de artillería abandonadas], partiendo de la parte izquierda del reducto.  El general García Conde emprende también por la derecha del mismo movimiento, y ordena a su segundo cargue con otra arte de caballería por el flanco izquierdo... Las piezas iban a ser nuestras… Algunos artilleros norteamericanos se apoderaron de uno de los cañones; lo dispararon a metralla sobre nuestra caballería a muy corta distancia, el desorden y la confusión vuelven a introducirse