Castillo de Chapultepec

Después de la batalla de Molino del Rey las tropas norteamericanas habían sufrido grandes bajas en pos de un objetivo que poco o nada les ayudó en la toma de la Ciudad de México, creyendo erróneamente que en aquel lugar había una gran cantidad de armamento perdieron cerca de ochocientos hombres entre ellos a varios oficiales. Para el lado mexicano el error de los norteamericanos no podría ser calificado de una victoria; las perdidas nacionales incluían parque, posiciones y moral, según los testimonios de Apuntes para la historia de la guerra imperaba la creencia de que a pesar de la gran cantidad de ejército que se tenía no tendría efecto sobre los invasores si este no era dirigido por jefes expertos.


Es muy probable que Santa Anna fuera consciente del efecto negativo  que significaría una derrota para la percepción de todos los mexicanos, en un punto tan avanzado como la capital de la República, por ello para conservar los ánimos y generar aún más, Santa Anna tomó el control de la noticia de la batalla de Molino del Rey y la difundió como una victoria del ejército mexicano,  es factible creer que supiera que requeriría de una buena moral entre la población y las tropas para la futura confrontación final que se avecinaba; en todas las anteriores batallas la valentía y el entusiasmo de los mexicanos iban de la mano de la moral, y habían jugado un papel crucial al momento de la batalla, supliendo durante la lucha la falta de parque, la inferioridad numérica y bélica o la falta de pericia de los mandos castrenses.


Después de la Batalla de Molino del Rey las tropas mexicanas estuvieron dispersas por varios puntos de la ciudad, sin embargo la extensión de la misma representaba una desventaja al distribuir a todo el ejército de esa manera, bien podría aplicarse el dicho “el que mucho abarca poco aprieta” la diseminación de las tropas en distintas garitas y fortificaciones dificultaba una efectiva dotación de parque y artillería, haciendo que dichos puntos tuvieran que resistir un ataque del ejército norteamericano con una mayor artillería y más soldados.


La batalla del Castillo de Chapultepec tenía un gran significado para ambos bandos, para los invasores era el todo o nada, pues de no lograr la victoria tendrían que replegarse a Puebla, y hubiese sido el fin de la campaña militar,  según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… una retirada hubiera traído consigo una persecución por parte de la caballería, las guerrillas y la infantería de México, cambiando el papel de los estadunidenses obligándolos a estar a la defensiva; por otra parte para los mexicanos la batalla de Chapultepec significaba el último reducto de resistencia,  sabían que perdiendo este punto la ciudad sería presa de los enemigos.


La noche del 11 de septiembre, la artillería invasora comenzó a situarse en los puntos que usaría para el ataque en contra del Castillo,  según las palabras de Apuntes para la historia de guerra…

“la noche del 11 establecieron cuatro baterías para batir el castillo: la primera, compuesta de dos piezas de á 16 y un obús de ocho pulgadas, fue colocada en la Hacienda de la Condesa, para batir el lado Sur del Castillo, y defender la calzada que va de Chapultepec á Tacubaya.

La segunda, compuesta de una pieza de á 24 y un obús de ocho pulgadas, fue situada en el punto más dominante de las lomas del Rey, y frente al ángulo Sud-Este del castillo.”


Debemos de tener en claro que la litografía hecha por Lenerth que ilustra la batalla de Chapultepec,  tiene una vista del Castillo de la cara sur o sureste, es probable que los dos cañones que vemos en la esquina izquierda inferior sean una alusión a todas aquellas piezas de artillería de las que se habla en el extracto anterior.


En la litografía podemos observar que debajo de la línea de árboles que rodean el cerro del Castillo se encuentra un muro que ve interrumpida su uniformidad con desquebrajes en la parte de arriba, sobre la línea superior del muro se alcanzan a notar muy difícilmente unos pequeños círculos y líneas, que nos hacen pensar que pueden ser las cabezas y fusiles de los defensores, ese mismo muro se distinguen unas manchas negras, las cuales podemos pensar son los arcos del acueducto, que fueron adaptados para servir como muro defensivo y poder hacer tiro desde la parte superior; debajo del muro se aprecia perfectamente una línea de tiradores mexicanos, colocados en lo alto, por sobre el nivel del terreno,  este conjunto de defensores abre fuego sobre el grupo de soldados estadounidenses, a la izquierda, arriba del grupo de artillería, y sobre  otro grupo de soldados que portan el pabellón norteamericano y que avanza hacia el hornabeque, el humo de sus fusiles sirve como una barrera que los aísla de los demás grupos, en Apuntes para la historia de la guerra… se menciona la existencia de un muro desde el cual se haría fuego “Un parapeto en la puerta de la entrada”  si bien es cierto este dato no revela mucho, da pie a preguntarse ¿Este fue el único parapeto que se erigió para la defensa del Castillo? La respuesta a esta cuestión aparece más adelante “En la primera escala plana, hacia el Sur, se construyó un parapeto, y otro en la glorieta entre las dos rampas”, las palabras anteriores permiten explicar la presencia de esa línea de tiro.


De lado derecho de la línea de tiradores se encuentra una construcción con muros anchos que sobresalen sobre las cabezas de los soldados norteamericanos, sobre ella se ve un cañón y un numeroso grupo de soldados que tratan de defenderlo, esta construcción de la cual se habla es el hornabeque que se menciona en el Apuntes para la historia de la guerra… y según esta obra estaba en el camino a Tacubaya, es probable que su representación se deba a que su defensa sobresalió, en manos de la compañía de cazadores de San Blas y el Batallón de Morelia.


 En el extremo derecho de la imagen en la parte media se aprecia un muro redondo defendido por un grupo de soldados mexicanos a su pie, hasta el momento no hay una referencia para saber a qué construcción se refiere; un poco más arriba se observa un claro entre dos construcciones, es muy posible que éste  sea la entrada a Chapultepec.


Los dos grupos de soldados estadounidenses que atacan las defensas del Castillo, el del extremo izquierdo en la parte media y aquel que porta la bandera norteamericana, están posicionados de esa manera muy probablemente debido al foso del cual también se habla en Apuntes para la historia de la guerra… “se abrió un foso de ocho varas de ancho y tres de profundidad. —Este foso debería haber rodeado todo el bosque; pero no hubo tiempo para concluir la obra.” .


Santa Anna había distribuido las fuerzas disponibles en los puntos en los cuales creía podían ser atacados, teniendo preparada una fuerza de ataque en reserva, para enviarla o dirigirla personalmente a donde fuese necesaria (Alcaraz, 1970: 309).


Al amanecer del día 12, las baterías norteamericanas concentradas en la garita del Niño Perdido comenzaron a abrir fuego, creando una distracción para que las piezas de artillería faltantes se situaran en sus lugares para comenzar a atacar el Castillo. Al iniciar el asedio de la artillería invasora los estragos fueron notables, las piezas de Chapultepec contestaron el fuego enemigo de manera eficiente. Por otra parte en la parte baja del cerro, Santa Anna dirigía a los refuerzos para apoyar a las tropas del lado este y que resistieran el intento de desalojo, pero los enemigos al notar su presencia redoblaron el fuego en contra de este punto, ante esto Santa Anna decidió retirar las tropas para luego resguardarse con su estado mayor en la puerta, en ese lugar mandó a construir una obra para defender el pie de la rampa y el lado del jardín. La escena que acaba de ser descrita queda fuera de la imagen de la litografía, pero da sentido a un elemento que está en el cerro al extremo izquierdo, es la rampa a la que se refieren los autores de Apuntes para la historia de la guerra… en ella se observan pequeñas figuras que parecen portar una bandera y ascienden al castillo.


A las siete de la noche cesó el bombardeo, los estragos habían sido demasiados,  el Castillo no estaba hecho con un fin bélico, sino más bien como un edificio recreativo, la escena dentro del Castillo era cruel “cadáveres corruptos, los heridos exhalando dolorosos quejidos y los jovencitos del colegio”,  la situación se hacía más difícil por una constante en el bando mexicano: la escases de médicos y equipo para atender a los heridos.


El general Bravo sabía que el día 12 de septiembre había sido la primera parte de la estratagema enemiga, el siguiente paso sería el asalto al Castillo de Chapultepec y ello se demuestra cuando pidió refuerzos al general Santa Anna, quien mandó a expresar su negativa en ese momento, diciendo que los enviaría hasta que se acercara la hora del asalto.


Al amanecer del día 13, la artillería enemiga abrió fuego en contra de Chapultepec con mucho mayor fuerza que el día anterior, para ese momento en el Castillo  había ochocientos soldados, de los cuales un gran número desertó escalando las cercas, la noche anterior. Santa Anna había hecho entrar a México toda la reserva. El general Bravo al ver que el asalto era inminente pidió parque y refuerzos al general Santa Anna, quien siempre creyó erróneamente que Chapultepec no sería asaltado.


El ataque de los invasores se realizó a través de tres columnas, al mando de los generales Pillow, Quitman y Worth; la columna a cargo de Worth creó una distracción para atraer la atención de Santa Anna, por otra parte otro falso ataque se montaba en el puente de la calzada Condesa, los ilusorios ataques surtían efecto, dando tiempo y protección para que el grueso de las columnas estadounidenses se movilizaran desde el Molino del Rey, estas comenzaron el acenso por la rampa con bandera en mano y la otra aprovechaba las peñas, arbustos, ángulos muertos y la mala aplicación del terreno por parte de las fortificaciones mexicanas; el momento que observamos en la litografía Castillo de Chapultepec es el asalto y acenso por parte de los invasores, aquí adquiere mayor sentido la imagen lejana del lado izquierdo del cerro, aquella rampa saturada de pequeñas manchas que representan a soldados estadounidenses subiendo con un pequeño rectángulo sobre sus cabezas, que podría ser interpretado como el pabellón norteamericano, al lado derecho de la rampa se observa otra línea de pequeños cuerpos y manchas que salen de entre las copas de la línea de árboles, esta segunda línea muy probablemente sea la representación de aquella columna que iba subiendo aprovechando las ventajas que ofrecía el terreno.


A medida que iban ascendiendo los invasores, los defensores que restaban “aturdidos por el bombardeo, fatigados, desvelados y hambrientos, fueron arrojados á la bayoneta sobre las rocas ó hechos prisioneros,” los últimos protectores del Castillo y el pabellón nacional fueron algunos cadetes que disparaban desde lo alto del edificio, momentos después la bandera nacional sería sustituida por la norteamericana.


Cuando centramos nuestro interés en las figuras diseminadas por el campo de batalla, que se encuentran en el primer plano de la litografía, en la parte media baja, notamos que son escasas, parecen ir en una relación indirectamente proporcional a la acción de la escena, es un hecho que esta batalla fue una victoria para los invasores, esto no quiere decir que casi no hayan sufrido bajas, los autores de Apuntes para la historia de la guerra… señalan que el bando estadounidense tuvo varias pérdidas, pero las que tuvo el lado mexicano fueron menores que las que hubo en el Molino del Rey, la escases de representación de muertos del lado estadounidense podría explicarse sí se considera que muy probablemente esta litografía fue hecha en base a alguna imagen con tendencia pro-norteamericana.


La batalla que había comenzado a las 6 de la mañana llegó a su fin cuando los fusiles de los defensores son inútiles y las tropas invasoras ascendieron por las escaleras, cerca de las diez de la mañana. Las fuerzas mexicanas se replegaron a las garitas de San Cosme y de Santo Tomás, mientras otras parte se retiró a la garita de Belén. No se puede descartar la idea de que la escena que observamos en la litografía sea el trágico desenlace de la batalla, se aprecia en el cerro el avance de dos columnas de invasores hacia el Castillo de Chapultepec.


La litografía del Castillo de Chapultepec muestra el embate de las fuerzas norteamericanas y obstinada resistencia de este sitio a ser tomado. Como se puede observar la presencia norteamericana es bastante mayor en comparación con la representación de las defensas mexicanas. En esta litografía parece haber un apego a los detalles como el foso, parapeto y el acueducto acondicionado como muro defensivo, así como también la presencia del hornabeque. Al igual que otras litografías de la serie y la litografía Batalla de Churubusco, se omiten los horrores de la guerra y lo cuerpos que se muestran de hombres y caballos sirven para darle un aire heroico a la composición.