Heroica defensa de la garita de Belén 13 de septiembre de 1847

Después de haber caído el Castillo Chapultepec tras un intenso asedio y un formidable asalto, las tropas que quedaban se retiraron hacia la ciudad de México y sus garitas, por las calzadas de la Verónica y San Cosme, unas más lo hicieron por la calzada de Belén.


El general Scott había calculado que las fuerzas mexicanas que aún quedaban debían ser atacadas lo más pronto posible, para no darles la oportunidad de reforzarse, además pretendía aprovechar la confusión y el desaliento después de haber perdido el Colegio Militar, por ello ordenó al general Quitman que avanzará por la calzada de Belén para distraer a las fuerzas mexicanas mientras una columna comandada por el general Worth dirigía un ataque a la garita de San Cosme, que era considerado como el punto más vulnerable para entrar a la Ciudad de México, el plan de Scott consistía en dirigir la atención a la garita de Belén sin tomarla y mientras el ataque principal se dirigía en contra de la garita de San Cosme, sin embargo el plan tomó un giro inesperado cambiando los papales, la columna de Quitman fue quien tomó la posición primero.


En el camino de retirada a la garita de Belén estaba un reducto en el Puente de los Insurgentes, el que fue defendido por el Batallón de Morelia al mando del coronel Carrasco, tanto Roa como los autores de Apuntes para la historia de la guerra… hablan de una férrea resistencia dada por este cuerpo del ejército en contra de las fuerzas comandadas por el general Quitman, quien hacia avanzar sobre este punto a una columna protegida por rifleros y por su artillería, al ser reforzada la columna de Quitman mandó a atacar el reducto con algunas piezas de artillería. El Batallón de Morelia trató de defender su posición, pero la falta de parque los obligó a abandonarlo.


El avance de las tropas norteamericanas siguió su paso una vez tomado el punto del Puente de los Insurgentes, sin embargo según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… dan testimonio de la defensa de Garita de Belén “los enemigos avanzaron con infantería, y fueron rechazados por la artillería situada debajo de los arcos, y la infantería en la aspillera de la casa y en los flancos de la garita.” Estas palabras parecen describir perfectamente parte de la escena que vemos en la litografía que aborda la defensa de la garita de Belén.  A la derecha se aprecia una construcción que en lo alto de una de sus esquinas tiene un altar esquinado con columnas salomónicas, a la derecha de este altar vemos a un grupo de cuatro soldados que abren fuego desde el tejado, en entrada principal bajo sus arcos se encuentran dos cañones que con sus respectivos cuerpos de artilleros manejan los cañones, en esta pequeña escena se nota una nube de humo frente a los cañones, la cual indicaría que acaba de disparar, seguramente a la columna de Quitman que estaba avanzado sobre la garita. En el extremo izquierdo se vislumbran las copas de algunos árboles, debajo de ellos se extiende desde la izquierda, una sección de un muro y una nube de humo a causa de las detonaciones de los fusiles de los defensores, la escena se corta con una columna y su respectivo muro que se extiende hasta los arcos principales de la garita; entre la nube de los disparos se distingue un grupo de soldados junto al primer tramo de muro que sale de la izquierda, junto a este grupo está un cañón con su respectivo equipo de artilleros que disparan contra las fuerzas invasoras. La escena descrita se apega a las palabras de los autores de Apuntes para la historia de la guerra… al referirse a las fuerzas que defendían los flancos de la garita.


El primer intento de asalto por parte de las fuerzas comandadas por Quitman fue contenido y rechazado, ello hizo creer a Santa Anna que la garita no sería asaltada, por ello decidió dirigirse a la garita de San Cosme, no sin antes girar instrucciones al general Terrés y dejarlo a cargo de la defensa de la garita de Belén, según Roa en su obra Santa Anna “recomendó á, Terrés que hasta su vuelta conservara todo en el mismo". Es casi seguro que los dos jinetes que vemos cerca de la esquina inferior izquierda sean Santa Anna y Terrés, el primero sería aquel jinete que porta sobre su cabeza el sombrero tipo bicornio, la actitud de este personaje luce firme y dirigente, acentuándose más por la postura de su mano derecha que parece apuntar en dirección a los cañones del arco principal de la garita, y parece dirigirse hacia el jinete que está a sus espaldas quien por la banda y sombrero que porta podemos creer que el general Terrés es quien dirige su vista hacia donde apunta Santa Anna; las figuras de estos dos jinetes pueden representar el momento previo a que se retire Santa Anna a la garita de San Cosme, justo cuando da órdenes a Terrés.


Al llegar Santa Anna a la garita de San Cosme, se encontró con la retirada de la tropa, al mando del general Rangel que se dirigía al centro de la ciudad sin haber defendido la garita, ante tal escena Santa Anna contiene el desorden y manda a las tropas a la garita de San Cosme, en este punto las fuerzas norteamericanas tuvieron que retroceder ante la resistencia presentada. Santa Anna recibió la noticia de que la garita de Belén había sido abandonada y corría peligro la Ciudadela, por ello se trasladó rápidamente a dicho punto, para encontrar que las fuerzas que había dejado se habían replegado a la Ciudadela, y en una de las puertas de este edificio se encontraba el general Terrés, quien fue reprendido de manera severa y agredido por Santa Anna.


En la litografía no se observa la mala fortificación que se dio en la garita de Belén, ni uno de los principales errores defensivos, la construcción de un parapeto debajo del arco de la garita, al impactarse las balas de cañón de la artillería norteamericana en contra del parapeto, este se convirtió en metralla contra los defensores; la garita estaba soportando el fuego y protegía los rifleros que se encontraban en el acueducto; la situación para Terrés y la garita se complicó cuando parte de la reserva se retiró sin dar aviso alguno. Ya muertos la mayoría de sus artilleros por las piedras del arco y desmoralizada el resto de la tropa, quedó poco menos de ochenta hombres, Terrés tomó la decisión de retirarse a la Ciudadela para que la artillería no cayera en manos del enemigo. Los cuerpos de cuatro soldados con su uniforme y equipo, tendidos en el suelo, ubicados en la parte baja central de la composición parecen ser un presagio de la trágica conclusión que le espera al resto de la tropa, la idea de este final funesto se acentúa con la imagen de los dos soldados y el chimeco que llevan entre sus brazos, así como un cuarto soldado herido, recordándonos hasta cierto punto a la pintura del Coracero herido de Géricault..


Dentro la litografía en la esquina inferior izquierda llama nuestra atención un grupo de civiles, uno de ellos lleva en la espalda a un anciano, mientras que más a la izquierda se observa a una mujer que lleva en brazos a un pequeño, ambas figuras mencionadas salen de la escena dejando atrás la batalla, su presencia parecen coincidir con las palabras de Apuntes para la historia de la guerra……el pavor y el desconsuelo se apoderó de los ánimos de sus habitantes” esta frase se refiere a como la población tomó la noticia de la caída del Colegio Militar, no obstante, esas mismas palabras ayudan a explicar la presencia de estos personajes.


Dentro de las fuentes consultadas no hay alguna pista o referencia que pueda ayudar a entender la presencia de la carrera que transporta a heridos, cuyo cochero y caballos han sido heridos por una bala de cañón que acaba de impactar frente a ellos, esta escena parece ser una herramienta del artista, para dotar a toda la composición de un mayor drama.


Después de haberse perdido la garita de Belén, Santa Anna quiso recuperarla, dejando la empresa en manos del coronel Carrasco, quien con algunos soldados que logró reunir, hizo fuego desde el techo del colegio de Belén según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… “Esta operación, concebida en medio del conflicto, con el enemigo triunfante encima, y cuando todo el mundo había perdido ya todo género de esperanza, tuvo un éxito brillante.” Este esfuerzo no fue suficiente para poder capturar de nuevo la garita muriendo el coronel Carrasco. El último intento por tratar de recuperar la garita de Belén fue la formación de una columna para asaltarla, pero la artillería enemiga hizo que este intento no tuviera resultado. A las cinco de la tarde del día 13 de septiembre de 1847, la garita de Belén y la de San Cosme habían caído ante los generales Worth y Quitman.


La resistencia y tenacidad de los mexicanos quedó representada por el grupo de soldados en la esquina izquierda inferior, cada uno bien equipado y uniformado,  parecen dirigirse hacia donde apunta el jinete con su sable, ubicado un poco a la derecha del segmento del muro que comienza del lado izquierdo, por dirección la donde apunta el jinete parece indicar el flanco izquierdo de la garita; de igual manera esos últimos destellos de coraje desafiante a un final preconcebido, son depositados en los soldados que entran a la escena desde arriba de la esquina inferior derecha, aun sabiendo que su empresa es una causa perdida tienen un postura que denota decisión y estoicismo.